En los próximos días, CIBIC Laboratorios recibirá a los socios de todo el país para la 145.ª Reunión de ALAC. Fieles al ADN que distingue a la red desde sus orígenes, estas jornadas representan mucho más que una agenda de trabajo institucional: son un punto de encuentro donde se conjugan la camaradería entre colegas, el intercambio distendido de vivencias y disertaciones técnicas y científicas de altísimo nivel. Esta combinación única entre el afecto del reencuentro y el rigor profesional convierte a cada reunión en un espacio clave para el fortalecimiento de la comunidad bioquímica. Para Fabián Fay, presidente de CIBIC, se trata de “una excelente oportunidad para recibir a colegas de todo el país. Tenemos una gran expectativa, con una asistencia prácticamente total de los socios y actividades de capacitación presenciales que van más allá de la reunión. Será, sin duda, una semana muy intensa, participativa y enriquecedora”.
El valor de estos encuentros cara a cara sigue siendo central. “Nos permite compartir experiencias no solo técnicas, sino también vinculadas con otros aspectos que hacen a nuestra actividad: la relación entre laboratorios, la capacitación continua y los desafíos tecnológicos, comerciales, logísticos y financieros que enfrentamos en el desarrollo cotidiano de nuestro trabajo”, destaca Fay.
Entre los principales desafíos actuales de los laboratorios de alta complejidad, señala uno prioritario: “lograr que la tecnología disponible —que existe y es de muy buena calidad— sea accesible para los pacientes y pueda utilizarse de manera costo-efectiva. Esto permitiría mejorar la eficacia diagnóstica, reducir los tiempos de entrega de resultados, facilitar el acceso y, en definitiva, contribuir a una mejor calidad de vida para los pacientes”.
El programa pone un fuerte acento en inteligencia artificial, automatización y herramientas digitales. Fay considera que “serán herramientas fundamentales para acompañar el crecimiento de los laboratorios. No vienen a reemplazar el trabajo profesional, sino a complementarlo, haciendo más eficientes las tareas repetitivas o de menor valor agregado y permitiendo orientar esos recursos hacia la innovación, el desarrollo científico-tecnológico y la mejora del recorrido y la experiencia del paciente dentro del laboratorio”. Y agrega: “El mayor desafío será definir una gobernanza clara para su uso, dentro y fuera de las organizaciones, de modo que estas herramientas puedan aprovecharse plenamente sin poner en riesgo la confidencialidad de los pacientes ni la seguridad de sus registros clínicos y de laboratorio”.
También se abordan el diagnóstico genómico, el NGS y las nuevas herramientas de medicina personalizada. “Están cambiando la práctica del laboratorio de manera profunda y vertiginosa. A la mejora en los costos y en los tiempos de retorno de resultados se suma la posibilidad concreta de obtener información clave para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento en áreas como fertilidad, diagnóstico prenatal, enfermedades poco frecuentes, oncología y otros campos que representarán grandes desafíos en los próximos años. El punto clave no es solo disponer de estas tecnologías, sino también interpretarlas adecuadamente y utilizarlas para aportar verdadero valor al médico y al paciente”.
La ciberseguridad forma parte de la agenda. “Es un tema central. La digitalización exige mantener entornos seguros dentro del laboratorio, no solo por la protección de los propios registros institucionales, sino especialmente por la responsabilidad que implica resguardar la información de los pacientes. La confianza en el sistema también se construye sobre la capacidad de proteger datos sensibles de manera seria y sostenida”.
Sobre el lugar de los laboratorios en la discusión del sistema de salud y el aporte de la innovación, Fay es claro: “El laboratorio debería ocupar un lugar clave en esa discusión, un lugar que todavía no ha logrado consolidar plenamente. Aporta alrededor del 70% de la información que el sistema de salud necesita para la prevención, el diagnóstico, la selección y el monitoreo de tratamientos. Sin embargo, muchas veces sigue siendo considerado un gasto y no una inversión para mejorar la costo-efectividad del ecosistema de salud. Como directores de laboratorio, tenemos la responsabilidad de trabajar para que ese valor sea reconocido”.
Mirando el camino recorrido hasta esta 145.ª reunión, apunta que “quizás uno de los cambios más importantes haya sido la automatización y digitalización de procesos junto con la creciente especialización que se requiere de los bioquímicos. Hoy no solo es necesario poner a punto y realizar análisis sobre tecnologías y plataformas cada vez más diversas, sino también interactuar activamente con los médicos en un proceso de capacitación de ida y vuelta, orientado a comprender cómo estas herramientas pueden mejorar los diagnósticos, los tratamientos y la calidad de vida de las personas y los pacientes”.
La historia de CIBIC está íntimamente ligada a la red. “Mi padre fue uno de los fundadores de la red y figura en el acta fundacional de 1980. Luego, en 1990, nuestra familia creó CIBIC y ese mismo año nos incorporamos a ALAC. Por eso, puede decirse que toda la historia de CIBIC transcurrió dentro de ALAC, en un camino de intercambio, aprendizaje y construcción conjunta con otros laboratorios del país”.
La 145.ª Reunión de ALAC, con CIBIC como anfitrión, refuerza una vez más el espíritu de trabajo en red, intercambio y mejora continua que nos identifica.