Más de 200 personas participaron en Rosario de la 145.ª Reunión de ALAC, que tuvo a CIBIC Laboratorios como anfitrión. El encuentro combinó capacitación, intercambio científico y profesional, trabajo institucional y, una vez más, ese espacio de encuentro entre colegas que constituye una de las características centrales de la Asociación.

La actividad comenzó incluso antes del inicio formal de la reunión. El miércoles 19 de agosto, socios de ALAC participaron en CIBIC del último encuentro presencial del Curso de Aseguramiento de la Calidad Analítica, una propuesta impulsada por el Comité de Calidad y la Fundación ALAC. El curso había comenzado con dos instancias virtuales y culminó con un taller práctico dedicado a la verificación de métodos analíticos.
Al día siguiente comenzó formalmente la 145.ª Reunión de ALAC, con las palabras de bienvenida de Fabián Fay, Andrés Sciara y Franco Bartolacci, y una agenda que durante jueves y viernes abordó algunos de los principales desafíos que atraviesan hoy a los laboratorios de alta complejidad: inteligencia artificial, automatización, digitalización, diagnóstico genómico, NGS, ciberseguridad, gestión e innovación.
Pero, detrás de esa agenda, la reunión volvió a mostrar algo que atraviesa la historia de ALAC: la posibilidad de encontrarse, compartir experiencias y pensar colectivamente el futuro de la actividad.
CIBIC, anfitrión de una reunión multitudinaria
Para Fabián Fay, director de CIBIC Laboratorios, recibir a los socios de ALAC fue motivo de orgullo y alegría. “Para nosotros fue un gran orgullo, una gran alegría poder recibir a los laboratorios de ALAC”.
Fay destacó especialmente la convocatoria alcanzada durante las jornadas y señaló que tuvieron “una concurrencia casi perfecta, más de 200 personas, una actividad muy interesante”.
Y puso en palabras uno de los aspectos que, más allá de los contenidos científicos, vuelve especiales a estos encuentros: “Nos permitieron compartir tres días excelentes de camaradería, de benchmarking, de aprendizaje en conjunto”.
El balance para CIBIC fue, entonces, el de una experiencia que combinó participación, intercambio y aprendizaje, pero también el de una oportunidad para devolver a la red parte de todo lo que la institución ha construido a lo largo de su trayectoria dentro de ALAC.
Fay cerró su valoración agradeciendo a la Asociación: “Gracias a ALAC por venir, gracias por compartir estos momentos con nosotros”.
Una red que cambia y se renueva
Para Adrián Aymard, presidente de ALAC, y Andrés Albrecht, secretario, la 145.ª reunión también permitió observar cómo la Asociación se ha ido transformando en los últimos años.
Uno de los cambios más visibles está relacionado con la participación de nuevas generaciones.
Andrés Albrecht lo resume así: “Lo venimos viendo desde hace varias reuniones: cómo ha aumentado la concurrencia y cómo ha cambiado la cuestión generacional”.
Ese recambio no se limita a la edad de quienes participan. También se expresa en la diversidad de profesiones y miradas que hoy forman parte de la red.
Adrián Aymard destaca esa transformación y considera que “esto enriquece mucho. Gente dedicada a la salud, pero no solo con la cabeza bioquímica. Y eso nos abre la cabeza un poquito a todos”.
Bioquímicos, administradores, licenciados, biotecnólogos y profesionales vinculados con distintas áreas participan hoy de los espacios de ALAC, aportando perspectivas diferentes sobre una actividad que, además de su dimensión científica, enfrenta desafíos económicos, tecnológicos, organizacionales y de gestión.
Esa heterogeneidad aparece así como una de las fortalezas de una red que busca adaptarse a una realidad cada vez más compleja.
El vínculo entre la universidad y el sector privado
La 145.ª Reunión tuvo además un componente particular: parte de sus actividades se desarrollaron en un espacio vinculado con la Universidad Nacional de Rosario, generando un ámbito de encuentro entre la universidad pública y el sector privado.
Para Andrés Albrecht, fue uno de los aspectos que más valoró de la reunión. “Me gustó mucho esta idea de estar cerca de la universidad y, sobre todo, vinculándolo con los discursos que dieron el decano de la Facultad de Bioquímica y el rector”.
La experiencia se inscribe, además, en una línea que ALAC viene impulsando en distintos espacios, con la intención de acercar el conocimiento generado en el ámbito académico a las necesidades concretas del sector.
Andrés lo planteó de manera directa al referirse a la relación entre ambos ámbitos: “La interacción público-privada genera, mueve mucho: el aporte del conocimiento que genera la universidad junto con la parte privada para mejorar el aparato productivo; en nuestro caso, para dar mejores servicios y salud al paciente”.
La posibilidad de generar estos espacios de interacción aparece así como una herramienta para fortalecer tanto la formación como la innovación y el desarrollo de nuevas soluciones para el laboratorio.
Una estructura que trabaja durante todo el año
Detrás de cada reunión hay también un trabajo institucional que se desarrolla durante todo el año.
ALAC cuenta con una Comisión Directiva, desde donde se toman las principales decisiones de la Asociación, y diferentes espacios de trabajo que permiten abordar de manera específica los temas que atraviesan a los laboratorios.
Dentro de esta estructura funciona el Comité de Gestión, que reúne a distintos subcomités:
- Subcomité de Costos y Aranceles
- Subcomité de Recursos Humanos
- Subcomité de Digitalización
A ellos se suma el Comité de Calidad, vinculado especialmente con las iniciativas relacionadas con la mejora continua, y la Fundación ALAC, que desarrolla y acompaña propuestas de capacitación y proyectos vinculados con la formación y el conocimiento.
Las reuniones presenciales permiten que buena parte de ese trabajo, que durante el año se desarrolla de manera virtual y a distancia, pueda encontrarse cara a cara. También generan espacios para discutir proyectos, establecer prioridades y pensar qué necesita la Asociación para los próximos años.
Nuevos socios y una experiencia que empieza a replicarse
Uno de los anuncios institucionales de la 145.ª reunión estuvo relacionado con la incorporación de nuevos integrantes a la Asociación.
Por un lado, el Laboratorio Vallory, de Concordia, Entre Ríos, que hasta entonces se encontraba como postulante, completó el proceso y pasó a ser socio de ALAC.
Adrián Aymard destacó especialmente el significado de esta incorporación, porque se trata del primer laboratorio postulante que completa el camino de acompañamiento de ALAC para alcanzar la certificación de calidad requerida para convertirse en miembro activo de la Asociación.
La incorporación representa, de esta manera, algo más que el crecimiento del número de socios: pone en práctica una de las funciones que la red busca desarrollar, compartiendo su experiencia y acompañando a otros laboratorios en sus procesos de mejora y certificación.
En palabras de Aymard y Albrecht, ALAC viene pregonando la calidad y ahora comienza a hacer efectiva esa experiencia para acompañar a otros laboratorios que buscan alcanzar ese objetivo.
A su vez, la Asociación incorporó como nuevo laboratorio ingresante a Diagnos, de Comodoro Rivadavia, Chubut, que ya cuenta con su acreditación de calidad y fue presentado oficialmente durante este encuentro.
Estas incorporaciones reflejan, de distintas maneras, el crecimiento de la red y el interés de nuevos laboratorios por formar parte de un espacio que promueve el intercambio, la calidad y el desarrollo conjunto.
Muchas ideas, nuevos desafíos
El crecimiento de la red y la cantidad de proyectos que surgen de sus distintos espacios de trabajo también generan nuevos desafíos para la propia Asociación.
Andrés Albrecht lo planteó durante la conversación: “Es tanta la cantidad de ideas, la cantidad de proyectos, que hace que tengamos que repensarnos como institución”.
La frase sintetiza una situación que, lejos de ser vista como un problema, aparece como consecuencia de una red activa, con comités, subcomités y equipos que permanentemente generan nuevas propuestas.
El desafío, en ese contexto, es poder transformar esa energía en proyectos concretos y sostenibles, evitando que las iniciativas pierdan impulso con el paso del tiempo.
Y allí aparece nuevamente la cuestión generacional. Si bien la experiencia y la trayectoria siguen siendo fundamentales, la incorporación de nuevas generaciones aporta energía y nuevas miradas.
Adrián Aymard lo expresa con una frase que resume el espíritu de la conversación: “No estamos viejos porque nos regenera la energía continuamente y nos hace estar a la altura”.
Tandil toma la posta
Mientras Rosario cerraba la 145.ª Reunión, Tandil comenzaba a asumir el desafío de organizar la próxima.
El Laboratorio de Análisis Pérez Cambet será el anfitrión de la 146.ª Reunión de ALAC, que se realizará los días 5 y 6 de noviembre.
Para Matías Molina, representante del laboratorio tandilense, la responsabilidad tiene además un significado especial: el encuentro coincidirá con el 80.º aniversario de la fundación de Pérez Cambet, una institución que forma parte de ALAC desde los comienzos de la Asociación.
La experiencia de la 145.ª reunión le permitió comprobar, una vez más, que la vara queda cada vez más alta. “La vara cada vez queda más alta. Cada reunión supera a la anterior y eso genera un desafío muy importante. Vamos a querer estar a la altura de las circunstancias”.
Para la nueva generación que hoy conduce Pérez Cambet, organizar la próxima reunión representa también una manera de asumir el lugar que la red les ofrece.
Molina describe ese vínculo con ALAC de manera muy gráfica: “Es una red que te adopta rápidamente, te mete en el juego y en el barro enseguida, te hace aprender y te hace exigirte cada vez más”.
Molina destaca especialmente ese acompañamiento como uno de los valores más importantes de ALAC: “Siempre podemos hacer las cosas un poco mejor y que haya un grupo de gente que, por un lado, te empuje a hacerlo y, por otro lado, te motive y te ayude a desarrollarte, es impagable”.
Con esa mirada, Pérez Cambet ya trabaja en la organización de la próxima cita.
Molina asegura que “todo lo nuestro va a estar puesto para la próxima reunión. Eso no hay ninguna duda, y esperamos que todos nos puedan acompañar”.
Una reunión termina. El trabajo continúa.
La 145.ª Reunión de ALAC dejó en Rosario un balance que excede ampliamente los dos días de programa.
Dejó una red que sigue creciendo, nuevas generaciones que empiezan a asumir responsabilidades, nuevos socios que se incorporan, laboratorios que encuentran acompañamiento para avanzar en sus procesos de calidad y una estructura institucional que continúa generando proyectos y espacios de trabajo.
También dejó, una vez más, la posibilidad de encontrarse.
CIBIC fue anfitrión de una reunión que reunió a más de 200 personas y que, en palabras de Fabián Fay, permitió compartir “camaradería, benchmarking y aprendizaje en conjunto”.
Ahora la posta pasa a Tandil.
Los días 5 y 6 de noviembre, Pérez Cambet recibirá a los socios para la 146.ª Reunión de ALAC, en el marco de sus 80 años de historia.
Porque en ALAC cada reunión tiene un cierre, pero también algo más importante: el comienzo del próximo encuentro y la continuidad de un trabajo que se construye durante todo el año, entre todos.